Los olores, o aromas, son algo que nos acompaña en la vida cotidiana. A veces los llamamos fragancias o perfumes, pero sin importar el nombre, los olores despiertan sensaciones y emociones en nosotros. Los humanos, al igual que los animales y las plantas, usamos los olores para comunicarnos, para atraer o ahuyentar, o incluso para advertir peligro.
¿Qué es un olor?
Desde un punto de vista científico, un olor es la forma en que nuestro olfato percibe ciertas sustancias. Cuando una sustancia es lo suficientemente ligera para convertirse en gas, sus moléculas llegan a nuestra nariz, donde se encuentran con receptores olfativos. Estos envían una señal al cerebro, que identifica lo que estamos oliendo.
Aunque se dice que las moléculas con olor son pequeñas, hay excepciones, como los esteroides, que pueden ser más grandes y aún así tener olor. El tamaño de la molécula puede afectar cómo percibimos los olores; las moléculas muy grandes pueden ser difíciles de detectar para nuestro olfato.
¿Cómo percibimos los olores?
El olfato funciona con tres factores: la intensidad del olor, cómo lo describimos, y cómo lo apreciamos. La concentración de una sustancia afecta lo fuerte que nos parece el olor, y nuestro cerebro puede detectar hasta 10,000 olores diferentes. Sin embargo, no todos tenemos la misma capacidad para identificarlos.
La forma en que valoramos un olor también varía. Lo que para una persona es agradable, para otra puede no serlo. A pesar de esto, algunos investigadores proponen que la mayoría de los olores que percibimos se pueden clasificar en siete categorías principales: etéreo, alcanforado, almizclado, floral, mentolado, picante y pútrido.
El sentido del olfato
El olfato nos ayuda a recibir información del mundo que nos rodea. En comparación con los animales, nuestro sentido del olfato es menos desarrollado. Mientras que otros animales dependen mucho del olfato, los humanos usamos más otros sentidos como la vista o el oído.
En los mamíferos, el olfato sigue un proceso similar: las moléculas de olor llegan a la nariz, que está conectada a las vías respiratorias. Dentro de la nariz, una pequeña parte del tejido está dedicada a detectar estos olores, usando alrededor de 50 millones de células especializadas.
El cerebro y los olores
Nuestro cerebro juega un papel importante en cómo percibimos los olores. Cuando olemos algo, nuestro sistema emocional (llamado sistema límbico) influye en si lo encontramos agradable o no. Por ejemplo, el olor de la comida nos parece delicioso cuando tenemos hambre, pero puede resultarnos desagradable si ya estamos llenos.
¿Cómo funciona el olfato a nivel celular?
A nivel celular, el olfato sigue un proceso químico. Cuando una molécula de olor se encuentra con un receptor olfativo, desencadena una serie de reacciones que generan una señal eléctrica. Esa señal viaja al cerebro, que interpreta el olor.
En resumen, aunque el olfato sigue siendo uno de los sentidos menos estudiados, sabemos que la relación entre la estructura de una molécula y el olor que percibimos es clave para entender cómo funcionan los aromas. Este conocimiento es esencial para industrias como la de la perfumería, la cosmética y la alimentaria.
Para el lector interesado:
- Firestein, S. (2001). How the olfactory system makes sense of scents. Nature, 413, 211-218.
- Gutiérrez-Osuna, R. (2004). Olfactory interaction.
